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EL CAMINO DE SANTIAGO   Septiembre 2006

Somos tres compañeros, José Luis, Tomás y el que subscribe, David; hasta ahora con una pequeña experiencia en nuestra prueba del mes de Junio, León-Villafranca del Bierzo, estamos dispuestos a realizar nuestra segunda y definitiva prueba, si nuestras piernas  nos responden nos llevarán  a su destino final ,  cubriremos el camino hasta Santiago de Compostela

Debemos de hacer una mención especial sobre esta  villa de Villafranca, de aspecto señorial con abundantes edificaciones históricas, cuna de personajes ilustres en  las que incluso en la actualidad destacan en las ciencias, las artes y las letras; conserva edificios de estilo románico , situada en una tierra fértil;  se  define como la capital de la Comarca del Bierzo,  riegan los ríos Burbia y Valcárcel, gran parte del camino que vamos a recorrer;  buena climatología y rica por sus vinos y frutas..

Hago apología de unos versos  que he elegido de una joven poeta local.(L.P.P.R)

El caminante levanta quedamente               como joven silencio

los pesados párpados.                                  buscando entre árboles y fuentes

el astro rey quiere salir                                 reflejándose en el espejo del agua

mientras la luna adormece                            del Burbia y el Valcárcel,

y flores de mil colores                                  extasiados ante tanta belleza,

se arremolinan alegrando el parque             Ha llegado a Villafranca del Bierzo

los pies se hunden                                        para vivir un instante de eternidad,

en el brillo húmedo y blanco                        en una plenitud de paz,

de rocío matinal,                                           de recogimiento,

los colores se multiplican                              entre la quietud y la grandeza

y el olor dulcísimo de las flores                    de nobles gentes

se inscribe en el azul del cielo                       y magníficos templos,

aquí, el caminante se para                              Villafranca, pequeña Compostela,

y desciende a través del aire,                         ¡esmeralda del Bierzo!

Aquella luminosa mañana, llegamos a Villafranca  del Bierzo sobre las nueve horas, procedentes de León; cubrimos las credenciales y nos disponemos a caminar, tomamos el Camino por el puente del río Burbia en dirección a la vieja  carretera  a Galicia,  serpenteando  paralelamente a  nuestra izquierda a lo largo del río Valcárcel, maravilla de la naturaleza, con sus inquietas y cristalinas aguas; el trazado muy bien  señalado con piso de cemento coloreado ; perezosamente comenzamos nuestra andadura; discurren los kilómetros, en algunos tramos nos encontramos entre el rio y  la frondosidad próxima de chopos o altos álamos que nos protegen contra el sol, muy cercano al otro lado del rio vemos un gracioso cervatillo que merodea descuidado entre la hojarasca, una escena que parece obtenida  de  los cuentos de Walt Disney; primer objetivo, Vega de Valcarcel; el sol pesa sobre nuestras cabezas y tenemos que realizar frecuentes paradas en medio del sudor, a cuatro pasos siempre acompañándonos las aguas transparentes del río  que nos invita a mojarnos; avanzamos con ansia, pasamos por las poblaciones de Pereje, Trabadelo, Portela, Ambasmestas, disfrutando del paisaje, es una mezcla de colorido de la naturaleza y de la obra monumental , autovía de penetración a Galicia por el norte, nuestro pasillo anejo bien diferenciado para el caminante; todo bien pegadito,.  encontramos algunas oportunas fuentes que nos sirven para llenar nuestros recipientes  para saciar la sed que ya empieza a hacer mella.; el paisaje es precioso, siempre sin apartarnos del buen trazado camino inicial con algunas pequeñas variantes pero siempre sin desviarnos de la autovía, en uno de cuyos puntos el Camino de Santiago nos orienta a desviarnos a la vieja carretera destino a nuestro primer objetivo, Vega de Valcárcel;  sobre las doce de la mañana ya tenemos  cercana la población; estamos a unos cinco kilómetros ,estos se nos hacen interminables, avanzamos siempre con ansiedad y expectación; nos estamos cansando pero disfrutamos de la naturaleza, de nuestros pensamientos muchas veces en nuestra frecuente soledad, o sea lo que dicen los peregrinos expertos, caminar hacia dentro, que para mí ha sido la gran experiencia del Camino; todo nos invade y desborda;  tenemos por delante muchísimos kilómetros antes de llegar a la meta final, nos parece un sueño, Santiago de Compostela; el albergue donde debemos de pernoctar está al final del pueblo, tras vueltas y revueltas por los aledaños nunca llegamos y cuando estamos a unos metros, nos encontramos con una descomunal cuesta, es dura, muy dura, hay que sacar fuerzas de flaqueza, finalmente estamos en el umbral de la puerta del albergue municipal,  nos recibe con una gran sonrisa una joven hospitalera que conoce muy bien el oficio, cubre nuestras credenciales , nos indica los lugares donde descansar, pero sobre todo, las duchas, ¿dónde están las duchas¿ sin dudar instantes nos abalanzamos sobre ellas;  es un placer, en unos momentos todos hemos cambiado y comenzamos a disfrutar, ¸nuestro primer deseo, colmado ; lo hacemos con tranquilidad, con suerte somos los primeros en llegar, al final de la tarde el albergue está lleno, de compañeros y compañeras, muchos extranjeros, franceses, italianos, ingleses, brasileños  que se van acomodando ;ya no estamos solos, muchas lenguas y como ya estamos acostumbrados, todos nos entendemos a la perfección ; realizamos nuestras habituales labores para preparar el próximo día que sobre el terreno promete ser especial; tenemos una incógnita y divagamos, no sabemos si nuestro próximo objetivo será Cebreiro, paraíso del Caminante, ya en la provincia de Galicia o continuaremos más kilómetros, dependerá de nuestro estado de ánimo y nuestras fuerzas; por la tarde algunos de nosotros asistimos a los oficios religiosos en una pequeña ermita y en el curso de la ceremonia, recibimos  por parte del joven sacerdote oficiante un  responso y sus mejores deseos para el caminante, asistentes, la mayoría extranjeros., tenemos tiempo suficiente para descansar y relajarnos..

La próxima etapa será más dura y en cuesta, hasta Cebreiro, o ¿ Triacastela?, 34km., ambicioso proyecto que supera casi el doble de los kilómetros de la primera etapa; alguno de nosotros dudamos ,nos encomendaremos  a las fuerzas, en eso estamos bastante compenetrados, José Luis es el que lleva la voz cantante en este aspecto, porque me consta, ha preparado con detalle abundante información y seguimos su buen criterio; a la mañana siguiente, madrugamos, somos los primeros en salir sobre las 6.30; totalmente de noche, sin duda, una temeridad no esperar media o una hora más, tenemos una pequeña luz que pone en la cabeza José Luis y se sitúa en último lugar  en mitad de la carretera, dirección Herrerías,La Faba,, avanzamos, una densa niebla impide precisar los límites de lo que pisamos; ayudados por un leve resplandor que refleja la luna se adivina mejor el asfalto; avanzamos completamente solos los tres, en fila india, por este orden, David, Tomás y cerrando el grupo, como digo, José Luis intentando alumbrarnos pero sin conseguirlo; por razones que no me explico, me distancio; la luz de José Luis ya no me llega; cojo  cadencia  de mis recién estrenados bastones anatómicos y con energía avanzo ; la niebla ahora es más espesa y despide una leve brizna de humedad, en Asturias a éste fenómeno se le llama “orballo”, en el pais vasco, “siri-miri” cuando el fenómeno es más intenso, pero ahora no moja las ropas; de pronto, en medio de la oscuridad y la tenue ayuda de la luna,  –en este momento ya nos habíamos desviado de nuestro trazado- descubro a unos metros, también en el supuesto centro de la carretera, un “bulto” con figura de no se que, que avanza en la misma dirección que yo balanceándose acusadamente, no logro adivinar ni su forma ni sus contornos; no parece directamente una figura humana pero pienso debiera de serlo, siento curiosidad más que miedo, sería más apropiado pensar en esto último, debía pararme y esperar a mis compañeros que ya vienen rezagados, mi ímpetu  o quien sabe, mi inconsciencia me impide reaccionar con sensatez ; todo se sucede rápidamente y pasa por mi mente un aire de misterio,?que es esa cosa en esta oscura noche a estas horas ¿ pasan por mi imaginación aquella viejas leyendas gallegas con la existencia de “ánimas, meigas u hombres lobo”;  ¿podría ser una “meiga”¿ ¿nos estaba jugando una mala pasada por turbar su tranquilidad a tales horas de la madrugada¿ ¿sería una persona … o un animal …. o un alma….. en el arraigo popular gallego ellos hablan de  “meigas” con naturalidad y aseguran que “haberlas haylas”.

Avanzo más ligero para aproximarme, con el interés de conocer que es lo que voy a descubrir, poniéndome a la altura del “bulto”, no puedo reconocer, parece más ancho que alto, balancea muy acusadamente con aire cansino , ya casi en este momento invisible por la densa niebla; intento ponerme a su altura ladeándome a una distancia prudencial y me aventuro a decir “buenos días”, pasados dos interminables segundos escucho un sonoro y contundente rugido como de un león que me hace estremecer, me retiro, decido pararme; el bulto desaparece .lentamente ; casi simultáneamente  percibo claramente atravesando la carretera a unos metros un enorme gato negro que desaparece al instante, me vuelvo a estremecer…  ¿qué está sucediendo¿ espero con ansiedad  a mis compañeros  aturdido y confuso,  incluso retrocedo, intento decirles….  me ha sucedido algo raro, quiero explicarles, creo que no vamos por buen camino,

Claro…. dice José Luis ; te has largado y no hemos podido divisar las flechas que nos debían de llevar al cruce de Herrerías y vamos equivocados, podemos corregir más adelante, no hay duda que vamos por la primitiva carretera de entrada a Galicia que nos llevará hasta Piedrafita del Cebreiro, nos desviamos de nuestro objetivo  unos seis kilómetros..

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Seguimos caminando, en estos momentos ya empieza a clarear el día y vemos bien el Camino que nos llevará a Piedrafita, desde allí tomaremos el desvío hasta Cebreiro; acabamos de atravesar la divisoria de nuestra provincia León lindando con  Galicia;  Lo que debe de seguir de mi relato será motivo de otras reflexiones ;  tiene connotaciones espirituales y humanas apasionantes que he venido sintiendo y  recogiendo a lo largo del camino, en suma considero los momentos más carismáticos que han acaecido en mi vida, se me han disparado los niveles afectivos en lo humano y las cosas; con razón nos explicaban recientemente en una charla que nos dieron dos oradores en una Sala municipal  de León dos importantes personajes del Camino; me quedaron grabadas sus últimas palabras…. ¡que tendrá el Camino, que todo aquel que lo hace está deseando volver!; ¡algo ha dejado olvidado que está deseando recuperarlo!   Esto no es una aventura, es simplemente el camino de la vida, que ahora descubres paso a paso y en la soledad, es el Camino de Santiago y puedo asegurar que los que hacemos el Camino, llevamos muy cerca la mano del Creador.

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